11/3/17

La calma

Encuentro la calma debajo de la cama,
se escurre sin prisa por las calles de mi alma,
seduce con mimo la realidad que me atrapa
comprende mi necesidad de acallar mis ansias.
Entorno mis ojos, recuesto mis gritos 
en una desolada y enorme ventana
que me muestra los disparates que se entrelazan 
formando historias a las que yo les pongo mi alma.
Suspiro y retumba el eco en la calma pesada, tediosa y tranquila 
calma que me da descanso pero me deja atontada.
Miro y escucho los pensamientos difusos
son tantos que se me escapan 
pero hago el intento de atrapar su esencia
que por algún milagro sé que es algo que quiero.
Duermo y encuentro más sueños anestesiados
revoloteando en mi almohada despierta.
Encuentro la calma caída debajo de la cama, 
la tomo y convenzo para que se quede a mi lado 
con su pesada y soporífera estampa.


Pintura: Flaming Juneby por Frederic Leighton, 1895

5 comentarios:

  1. Precioso poema, Amelia... En él me recuerdo a mi misma en la vorágine de la creación, esa que no deja descansar y que al tiempo seduce. Gracias por escribir algo tan hermoso, amiga. Besos

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  2. Muchas veces no puedo convencerla que se quede a mi lado...
    :)

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