17/1/16

Hay días

Hay días en que arrancarse el corazón sería un síntoma de cordura.
Hay días en que refugiarse en los laberintos de la locura 
te da un respiro de la desolación.
Hay días en que inventar un mundo  totalmente defectuoso 
te da el consuelo de no tener el perfecto que anhelas.
Hay días en que ser y simular ser una piedra te da 
la fortaleza de seguir soportando magullón tras magullón.
Hay días en que sonreír con todos los dientes, 
te da las ganas de reír con la mirada que se empeña 
en mantenerse apagada.
Hay días y hay noches que se pasan encerrado en un hueco 
pequeño que te mantiene cálido solo con tus recuerdos.

Hay noches donde la obscuridad es una continuación de los 

miedos que te atrapan y esperas la mañana con los ojos 
fijos en la farola de la calle esperando al sol que te 
rescate de las sombras que  en tu lado de la cama 
se instalan.
Hay noches donde los sueños me salvan, en ellos te espero 
y llegas, te acaricio y me amas, te cuento mil historias 
y tu me hablas de tus batallas.
Hay noches y días que son milagrosas para el alma y otras 
donde organizar un funeral es todo lo que se me ocurre, 
no hay quien la reviva y agoniza aliviada de que el dolor acabe.

Hay momentos pequeños, esos que espero sin ilusión , sin ganas, 

pues si pasan son lo más hermoso, me dejan sin palabras 
y puedo sentir como me acarician y hasta le hacen el amor 
a mi alma.
Hay momentos en que arrancarse el corazón sería el síntoma 
de cordura más aplaudido y felicitado por todos los demás 
afectados por la sinrazón de un músculo que se cree prioritario.


15/1/16

Me dices y te creo.

Tienes el extraño poder
de hacerme volar como una pluma 
entre las tormentas y  ventarrones más despiadados.
Me impulsas suavemente , 
no permites que las lágrimas me precipiten 
por los vacíos más profundos 
ni dejas que mis extraños cambios de humor 
se fijen en las sombras que el mundo tiene de sobra. 
Me acompañas 
y pones tu cuerpo entre lo malo y mi vida, 
me dices bonita 
cuando mi cara te cuenta que he sufrido 
con o sin motivo, 
me dices que puedo 
cuando yo considero que soy menos que un alfeñique, 
me dices te amo 
cuando creo que no merezco el amor de nadie , 
no importa los locos porqués que me llevan a ello. 
Me dices y te creo, te creo,
y haces que te ame con cada hilo bordado, 
deshilachado, roto, continuo, nuevo o muy viejo 
con los que voy tejiendo mi vida. 
Me dices te amo y te creo 
porque mi alma sonríe , 
mi corazón palpita , mis ojos brillan, 
mi boca te nombra sin querer y mi cuerpo, 
mi cuerpo te desea con cada fibra que posee.


10/1/16

Imposibles

Hace mucho frío y camino despacio disfrutando del aire que me despeja . 
No pienso en nada, caminar por las calles del viejo Toledo es reconfortante. 
He tenido que ir ha hacer algunos trámites inevitables y para no desperdiciar 
la mañana me he ido a tomar un helado en la plaza de Zocodover .
Luego me iré a la Biblioteca del Alcazar tomar un café en el bar de la última 
planta .Me encantan las vistas de Toledo desde allí y me daré una vuelta por los 
pasillos y sus obras de arte.
Aunque parezca insano, los helados saben mejor en invierno, y es un placer 
que disfruto cada vez que puedo.  
Estoy mirando sin mirar a los turistas , hay de todas las ¿clases?  negros, 
asiáticos, normandos, franchutes, árabes y americanos del norte y del sur y 
seguro que a otros que no reconocería ni queriendo de donde son. 
Los sonidos son tantos, que te fijas en sus indumentarias. Me entra el pánico 
cuando alguien se acerca a preguntar por algo, yo disfruto de Toledo pero 
no sé direcciones ni nada que me haga una buena guía turística, yo simplemente 
camino y voy entrando en los lugares que siempre visito, que son muchos, la historia 
te apabulla y lo mejor es que todo está cerca, caminas por sus calles adoquinadas
hechas con mil recovecos, estrechas, muy estrechas, cuando viene un auto debes 
meterte en una puerta y el conductor con mucha pericia pasa a escasos centímetros 
de las paredes de esa especie de calle que en realidad es un callejón y sus 
paredes horadadas por miles de espejos lo testifican.
Además cuando los turistas te preguntan no siempre saben aunque sea un poco 
de español o inglés, entre palabras cortas, gestos y fotos quieren que les digas 
como llegar. 
Yo lo tengo estudiado al gesto que debo hacer, justo enfrente está la oficina de
 información de turismo, hay muchas y las tengo localizadas por si las moscas, 
y allí señalo o les dibujo como llegar a una y allí que se arreglen con los gestos 
o el idioma, aunque lo tienen más fácil, tienen mapas con toda la información. 
Yo suelo pedirlos para ubicarme cuando debo ir a un lugar específico más que 
nada para no perder tiempo o distraerme con otras cosas, hasta las tiendas que 
venden recuerdos son encantadoras, y sí, me distraigo hasta con las moscas 
por eso me pierdo a menudo en Toledo y no me importa.
Como les decía estaba lamiendo mi helado muy tranquila, miraba a la plaza 
distraída. Entre la gente creí ver a alguien conocido, pero se había ido, estaba 
segura que él me había visto, porque me sentí observada. No podía ser quien 
yo creía, vivía demasiado lejos, a un océano y una vida de distancia.

Siempre tenía la esperanza de que los sueños que me asediaban de noche y de 
día con un encuentro casual en las calles de cualquier ciudad del mundo se hiciese 
realidad, pero eso era algo que mi razón ponía en su lugar, ahí donde los imposibles 
se acunan y miman sabiendo que nunca crecerán y saldrán a brillar triunfantes 
como la quimera que logró ser a pesar de la lógica que los aplasta siempre como 
un rito antiguo conocido en todo el mundo sin importar que grado de civilización, 
cultura o religión les asista.

Pero le había visto, la idea de que un imposible había logrado salir e intentaba 
caminar o tal vez correr me atrapaba la totalidad de mis pensamientos, intentaba 
recordar lo que vi, cerraba los ojos y volvía a mirar allí donde le vi. 
Nada , me reprochaba lo distraída que siempre miraba todo, nada me importaba 
ni me llamaba tanto la atención como para ver, solía dejar desvariar a mi mente 
inventando historias sobre la gente que pasaba. Cerré los ojos , alguien se 
había parado a mi lado, olía delicioso, y escuché:
-Hola princesa.
Creo que se me paró el corazón , mis ojos se llenaron de lágrimas y no quería ver , 
si le hablaban a otra persona no quería saberlo.
Si así era podía soñar un momento, a nadie le haría daño y parte de mi sueño sería, 
yo suelo tomar prestados esos momentos y luego transformarlos en algo mío solo 
por no dejar que el dolor de saber que lo que yo quiero es y será siempre imposible.
Me limité a seguir aspirando ese olor exquisito, pero estaba demasiado cerca y esta 
vez me habló a mí, en mi oído:
-Hola vida.
Abrí los ojos seguramente rojos por las lágrimas, y le vi. ¿Cómo se dice hola? 
Estaba muda , la mente en blanco y la garganta con un nudo que no quería dejar 
que dijera algo, algo como hola, creería que era boba.
Qué guapo, solo quería acariciarlo, que no se desvaneciera, que mis dedos pasaran 
por su pelo y sentir la calidez de sus labios.
Tú me mirabas con esos ojos tan penetrantes, mi cabeza repasaba cómo estaba 
vestida, mal peinada, la nariz roja por el frío y un helado que se escurría por mi mano. 
Me sentí fea y torpe y él , el era todo lo que quería en cuerpo presente y sin pensarlo 
me acerqué más y más. Quería besarlo. Quería sus labios, quería sus manos, 
quería amarlo.
Era esa sensación de urgencia, miedo y milagro.
Dije:
-Mi cielo.
Me pasaste los dedos por mis mejillas y secaste las lágrimas. Ninguno hablaba, 
no quería, me bastaba tenerte saber que podías ser por un instante lo que una 
vida entera me faltaría.
Yo soy de lenta reacción y solo le miraba, él me tomó de la mano y se levantó , 
tiró de mi y sin decir nada me llevó entre la gente, no me importaba adonde iba,
no me preocupaba perderme en esa maraña de calles que es Toledo, solo quería 
que no me soltara, que me soldara a su cuerpo.
Su paso era seguro, sabía el camino al lugar que me llevaba, yo solo pedía que 
fuese íntimo para poder besarle hasta desgastar las ansias, hasta embriagarme 
de su olor y ser una borracha que comete locuras solo con su amor.
Si, eras mi amor, ese que con resignación lo llevaba prendido en mis pupilas y 
amarrado a mi alma pero que en mi vida diaria nadie conocía, no existías para 
el mundo y como no eras a nadie le contaba las cosas que soñaba o hablaba 
contigo hasta el cansancio.
Quería llegar a dónde sea que me llevabas, párate, rogaba en silencio y bésame 
que me muero de ganas.
En una callejuela entraste en una puerta casi invisible, podía ser cualquier cosa, 
aquí nada parece un hotel, un bar o un museo, entras y te encuentras con algo 
hermoso o en ruinas.
Pasamos por una recepción, era un hotel, la placa seguro que estaba en un rincón 
del callejón o la puerta pero yo solo le miraba a él, poco importaba en qué 
lugar me encontraba.
Siguió con paso firme por un pasillo, escaleras estrechas y por fin una puerta, 
no entraste, nos paramos enfrente y me miraste esperando tal vez que yo te dijera 
que sí, que podías abrir, que si lo hacías ya no saldríamos de allí.
No podía pensar, no le pregunté cómo y porqué estaba allí, no podía pensar en 
otra cosa que no fuera en la necesidad de él, en que tenía miedo que se fuera, 
en que mi mente me jugara una mala pasada y en cualquier momento despertaría.
Entramos y al cerrar la puerta ya sabía que nada de dormida, me estaba besando, 
besando como yo quería, me acariciaba dándome vida, y sin poder evitarlo las 
lágrimas asomaron otra vez , no cabía tanto amor y pasión dentro mío, lloraba 
porque la felicidad existía.
Suave , muy suavemente empezamos a recorrernos,  parecíamos adolescentes 
ante un cuerpo nuevo, el nuestro y el del otro, no sabíamos cómo empezar, 
por dónde comenzar a temblar,  éramos dos amantes con un volcán que se 
nos antojaba usarlo para jugar,  la memoria de cómo hacerlo se había esfumado, 
solo queríamos poseernos sin miramientos, saciar la sed con tragos apurados del
 otro era necesario, luego podríamos hacerlo suave  cómo en mis sueños. 
La ropa se cayó y aún no sé cómo, era invierno, tenía de todo pero mis manos 
le desvistieron y él se las arregló para quitarme todo en muy poco tiempo, sus manos, 
que delicia sentirlas mías recorriendo mi cuerpo, desesperadas, apuradas por conocer 
cada rincón que yo ayudaba al colocarme muy cerca. Y las mías que se imaginaron 
tocar sus lunares, su boca, su pecho, delinear sus hombros, acariciar su espalda, 
lo estaban haciendo mientras mis ojos cerrados memorizaban su cuerpo. La cama 
era grande pero que importaba si solo necesitábamos el tamaño para un solo cuerpo, 
yo le deseaba tanto y él estaba encendido, despierto, lo empujé y me senté 
encima, necesitaba sentirlo dentro, muy dentro, era mío, era suya y quería que 
sintiera todo , todo lo que sentía, la necesidad animal que despertaba sin poderla 
encerrar, no quería parecer mojigata ni ser correcta, quería sacar todo lo que él
provocaba con su mirada, sus manos, su miembro erecto y suave, taladrándome 
sin piedad haciendo que me desesperara , pidiendo que su boca se adueñara 
de mis pechos. 
Me abrazó y de repente estaba  debajo de él, acompasaba sus movimientos 
mientras me miraba con ese deseo que hacía que mi espalda se arqueara 
pidiéndole más, hasta fundirme con él. Mis manos se agarraban a su cuerpo, 
podía oler su deseo, su lujuria que era tan mía como su cuerpo y yo tan suya 
como él quisiera que fuera. 
Todo mi mundo estaba en esa habitación y me estaba llevando al cielo y sentía 
que morir y renacer era lo que él me estaba haciendo vivir . 
Le miré y vi la cara que siempre imagine. Caí saciada sobre él, me beso 
suavemente, yo no quería hablar y tampoco él, solo quería abrazarlo que no 
se despegara de mi.
Quería descansar volver a empezar pero esta vez, recorrer cada centímetro 
de su piel. 
Por mi podían encerrarnos y tirar la llave y dejarnos para siempre allí. 
Nada en el mundo podía hacer que me despegara de quien tanto añoré.
Aún no sé si sigo en la plaza con  los ojos cerrados soñando despierta como tantas 
veces hago, pero su olor , su calor, su mirada, sus manos y esta sensación de 
plenitud no pueden ser inventadas.
Dime amor, dime que lo imposible le ganó a la razón.



Resignación

Qué raro dolor te da la resignación, se estanca en el 
centro del cerebro y se complace en hundir una daga 
en cada recuerdo, te aprieta en cualquier momento las 
llagas que supuran tu nombre, tu cara, tu calor. 
Qué raro  el color que  tiene, te obliga a cerrar los ojos 
a la vacuidad que ante ti se expande,  y aún peor el sonido 
que emite cual clavos que martillan con fuerza en los oídos 
al son de la música  que te hacía mío a suspiros, a gritos. 
Que hedor desprende, a claudicación cobarde  que se expande 
como  una niebla haciendo que dudes de lo que haces. 
Qué raro es sentir la resignación cuando desde el fondo del 
alma quieres patearla, pero sabes que por ahora te salva de 
la locura de llorar a mares o gritar tu nombre hasta que la 
garganta estalle. 
Resignarse era solo un recurso para la muerte 
y ahora la fustigo para que me auxilie y me dé un motivo 
para justificar todo lo que quiero hacer y no debo 
porque de nada serviría quejarse.


9/1/16

La esclava

Corre, corre, no  mires, no te des la vuelta, si lo haces el te alcanzará e irá por delante. 
No te importe que te sangren los pies, ni el piso lleno de hielo, ni las ramas que 
cortan tus carnes, ni las piedras que doblan tus tobillos. Corre que el demonio se 
acerca, es el único lugar donde puedes esconderte, en medio de la nada está la casa, 
y aunque sueñas tienes miedo que también allí te encuentre.

Miras el cielo y comienzas a temer, el sol se está escondiendo y eso solo anuncia 
que falta poco, que ya llegará la tortura de no saber qué pasará en cada instante.
-¿Qué es lo que hago mal? -Te preguntas, repasas una y otra vez, todo en orden, 
hoy no olvidaste nada pero aún así una mota de polvo, la comida un poco tibia, 
el llanto de un niño pueden acabar en desastre.
Miras tus ropas muy desgastadas, mientras acaricias el mantel, tan suave, 
tan bellamente bordado. Al principio todo era impresionante pues vivir en una choza 
no era comparable a nada de aquel palacio. Cómo brillan los cubiertos de plata, 
los que tu conocías eran de madera y astillados, como describir la sensación de pánico cuando tuviste que lavar las copas porque solo de pensar en romper una merecería un castigo y ya no querías sentir el dolor que el verdugo disfrutaba . 
Las faltas se pagaban con azotes, humillaciones y todo aquello que al amo se le 
antojara, era un sádico.
Hoy comprendes que cuando te llevaron, cuando te alejaron de aquella choza tan 
pobre pero tan cálida, era para ser una esclava, todo tipo de esclava. 
No podías comprender las cadenas ni que te trataran peor que a los animales a 
los que en tu pueblo se les quería y cuidaba.Tienes el alma quebrada y muchos 
azotes marcados con saña en la espalda.
Repasas metódicamente cada cosa, cómo el miedo te ha enseñado, para no meter 
la pata.
Esta noche soñarás nuevamente que escapas, pero no a un lugar libre 
y hermoso, los pedazos machacados de tu espíritu solo se unen para huir adonde 
los miedos te construyeron una casa y allí te acurrucas en un rincón esperando callada, escuchando al corazón que te delata...y esperas, esperas angustiada 
porque del amo nadie, nadie nunca escapa.


6/1/16

En una nube

Siento que estoy viviendo en una nube,a veces de polvo, otras 
de humo.Con ninguna veo mucho y solo puedo ocuparme del escozor 
de los ojos y la falta de aire limpio que aspiro y  no alcanza 
para suspirar tranquila.
No veo casi nada y mi norte se ha perdido en medio de las lágrimas 
y mi alma intuitiva y terca solo elige ese camino.
Comienzan mis mañanas en la bruma espesa y el sol no aparece para indicarme donde equivoqué el camino, se que lo recorrí por años 
y que me espera soleado con la brisa de besos incluida.
Y mis pies continúan eligiendo ese camino que no conozco 
que promete la inseguridad de nunca saber que habrá a los lados, 
puede que sea de piedra o asfaltado de espinas,puede que tropiece tantas veces que mis rodillas y manos terminen sangrando,puede que sea liso con flores sencillas,puede que tenga árboles que me asusten con el viento silbando,puede que me protejan de tormentas, 
lluvias y tornados.
Puede que viva por siempre en esta nube y solo asome para respirar un poco de aire  puro y recibir las caricias de ese sol hermoso 
que quiere abrazarme y fundir mis miedos hasta cuando yo me escondo en nubes de polvo y humo.








3/1/16

Intento de desmantelar mi alma

Y aquí estoy 
intentado desmantelar mi alma
desechando lo que tú no quieres
y que a mi tanto daño me hace.
Decapito con la indiferencia 
este amor inmenso que crece.
Le obligo a ver lo que no quiere
desterrando la ceguera que se impuso 
para no saber que caminaba muy solo.
Desgarro sin piedad
los tapices tatuados de poemas
que en cada rincón hablan del amor 
que siente y crece sin vos.
Incinero sin reparos hasta el último hola 
que alguna vez salió de tus labios.
Descubro que es un juego macabro
que se pone en marcha cada vez 
que intento olvidarte.
No puedo librarme del amor
no puedo borrar los ríos de letras
que se mueven nombrándote solo a vos.
Pero puedo dejar de escribirlos
pero necesito hacerlo para no morir de dolor.
No puedo descubrir mi error
ese que hace que seas imborrable
a pesar de reescribir las paredes sin vos.
El llanto se ha vuelto seco y áspero
y se ha instalado en mi corazón,
ya no lava mis heridas
las va raspando y abriendo 
hasta dejarlas en carne viva.
Necesito ignorarte al menos por un día
necesito esa ventaja para restañar las heridas
tal vez así desistan de seguir abiertas
y así pueda detener el dolor de por vida.
Ruego sin mucha fe, olvidarte,
a ti no te afectaría pues para vos,
no soy importante. 







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