10/1/16

Resignación

Qué raro dolor te da la resignación, se estanca en el 
centro del cerebro y se complace en hundir una daga 
en cada recuerdo, te aprieta en cualquier momento las 
llagas que supuran tu nombre, tu cara, tu calor. 
Qué raro  el color que  tiene, te obliga a cerrar los ojos 
a la vacuidad que ante ti se expande,  y aún peor el sonido 
que emite cual clavos que martillan con fuerza en los oídos 
al son de la música  que te hacía mío a suspiros, a gritos. 
Que hedor desprende, a claudicación cobarde  que se expande 
como  una niebla haciendo que dudes de lo que haces. 
Qué raro es sentir la resignación cuando desde el fondo del 
alma quieres patearla, pero sabes que por ahora te salva de 
la locura de llorar a mares o gritar tu nombre hasta que la 
garganta estalle. 
Resignarse era solo un recurso para la muerte 
y ahora la fustigo para que me auxilie y me dé un motivo 
para justificar todo lo que quiero hacer y no debo 
porque de nada serviría quejarse.


1 comentario:

  1. Às vezes vemos a luz, quando dela já não precisamos.

    Abraço!

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