9/1/16

La esclava

Corre, corre, no  mires, no te des la vuelta, si lo haces el te alcanzará e irá por delante. 
No te importe que te sangren los pies, ni el piso lleno de hielo, ni las ramas que 
cortan tus carnes, ni las piedras que doblan tus tobillos. Corre que el demonio se 
acerca, es el único lugar donde puedes esconderte, en medio de la nada está la casa, 
y aunque sueñas tienes miedo que también allí te encuentre.

Miras el cielo y comienzas a temer, el sol se está escondiendo y eso solo anuncia 
que falta poco, que ya llegará la tortura de no saber qué pasará en cada instante.
-¿Qué es lo que hago mal? -Te preguntas, repasas una y otra vez, todo en orden, 
hoy no olvidaste nada pero aún así una mota de polvo, la comida un poco tibia, 
el llanto de un niño pueden acabar en desastre.
Miras tus ropas muy desgastadas, mientras acaricias el mantel, tan suave, 
tan bellamente bordado. Al principio todo era impresionante pues vivir en una choza 
no era comparable a nada de aquel palacio. Cómo brillan los cubiertos de plata, 
los que tu conocías eran de madera y astillados, como describir la sensación de pánico cuando tuviste que lavar las copas porque solo de pensar en romper una merecería un castigo y ya no querías sentir el dolor que el verdugo disfrutaba . 
Las faltas se pagaban con azotes, humillaciones y todo aquello que al amo se le 
antojara, era un sádico.
Hoy comprendes que cuando te llevaron, cuando te alejaron de aquella choza tan 
pobre pero tan cálida, era para ser una esclava, todo tipo de esclava. 
No podías comprender las cadenas ni que te trataran peor que a los animales a 
los que en tu pueblo se les quería y cuidaba.Tienes el alma quebrada y muchos 
azotes marcados con saña en la espalda.
Repasas metódicamente cada cosa, cómo el miedo te ha enseñado, para no meter 
la pata.
Esta noche soñarás nuevamente que escapas, pero no a un lugar libre 
y hermoso, los pedazos machacados de tu espíritu solo se unen para huir adonde 
los miedos te construyeron una casa y allí te acurrucas en un rincón esperando callada, escuchando al corazón que te delata...y esperas, esperas angustiada 
porque del amo nadie, nadie nunca escapa.


4 comentarios:

  1. Buen trabajo, Amelia.
    Si escribir es un acto de amor, éste que nos muestras, además, es solidario, sensible, a tantas formas de esclavitud como existen, y desgraciadamente actual.
    Gracias por alzar tu voz por las que no pueden hacerlo, unas por miedo, otras porque los muertos no hablan.
    Vaya contigo mi abrazo y mi admiración.

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    Respuestas
    1. Muchas gracias por tus palabras y gracias por pasarte por aquí. Saludos.

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  2. Genial. Haces que me meta en el papel hasta sentir la angustia de la protagoniesta.
    Muy bueno.
    Un besillo.

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  3. Sentí mi respiración agitar, hermoso!

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