20/3/14

Siempre la necesitó.

Se despertó a medianoche sobresaltado, miraba desorientado , no reconocía el  lugar, 
su habitación pequeñita donde dormía con su hermano un año menor ya no estaba.
Aquella habitación  era grande y alta , muy alta con un techo de tela pintada de blanco,
el espejo de una cómoda muy grande reflejaba la claridad de la luna ,en el fondo un ropero enorme tallado con figuras que parecían cobrar vida en la obscuridad y allí a su lado estaba su hermano dormido,no junto a él como siempre, en otra cama.
Ahora recordaba, su madre fue al colegio esa mañana y les besó con lágrimas rodando por su cara, les dijo que les amaba y que fuéramos buenos con nuestro padre y la señora con la que se había casado , que viviríamos con él, nos besó por última vez temblando y salió presurosa sin volver la vista atrás.
No sabía que sería la última vez que la vería , que su vida pasaría sin saber porqué su padre les alejó de ella, ni porqué  su madrastra le arrancó un juramento tan doloroso y vil,que jamás les volvería a ver. 
Y ella no quebró su juramento ni  cuando su hermano murió en aquel accidente de tráfico en una vía de tren.
Todo lo tuvo, todo lo que el dinero y su padre le pudieron dar , pero lo que quiso siempre fue tener a su madre una vez más y poderle contar que se casó que tuvo cuatro hijos , que su mujer  murió al poco tiempo de nacer el cuarto , que necesitó de ella , de su consuelo,que después de muchos años se volvió a casar y tuvo dos hijos más y fue feliz,
pero que aún siendo un viejo el día de la madre se escondía en su cuarto, lloraba desconsolado y volvía a ser un niño de nueve años que solo quería a su mamá.




2 comentarios:

  1. Muy triste y desolador. Crecer sin madre, y lo peor no saber porque. Me pillas mas sensible de la cuenta, y este tema siempre me toca la fibra. Muy bien relatado te llega dentro y te deja con ganas de saber más. Un besillo.

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  2. Siempre quise saber más, es la historia de mi abuelo, sé que su madre se casó y tuvo más hijos , pero el murió sin haberla visto ni una vez desde los nueve años.Ahora que soy madre siempre me pregunto que puede hacer que dejes a tus hijos, cuál puede ser esa razón tan grande y valedera para no quebrar un juramento ni en la muerte. Un abrazo María Campra Peláez

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