21/1/14

Mi abuelo

Cuando era niña ,mi abuelo, que era casi sordo ,usaba un audífono que llevaba en el bolsillo de su camisa en el único oído que se lo permitía, conmigo se entendía, 
me daba  seguridad  , yo creía que él todo lo sabía , me llamaba "Gitana" nunca supe porqué pero eso me hacía sentir especial.
 Me enseñó el poder de la palabra si era concisa ,y sobre todo  sencilla, conocía el diccionario de cabo a rabo,hacíamos crucigramas cada día, el silencio nos acompañaba sentados en aquella galería que daba a un parral que el mantenía limpio de malas hierbas, podado en su tiempo ,regado por acequias cuando tocaba el turno de riego, que podía ser a cualquier hora en verano o en invierno , cuidando que tuviese suficientes nutrientes para cosechar cada verano los racimos de uva grandes y dulces, fruto de su esfuerzo .
 Me enseñó a no hacer trampas en los crucigramas  , eso significaba que debía buscar  las palabras que no sabía en su diccionario , que por "gordo" al principio me costaba sostener entre mis manos , tenía 7 añitos, navegaba con su timón por ese mar de palabras que apenas entendía.
Su paciencia era infinita, me dejaba razonar y si algo no entendía, lo explicaba
 a mi nivel  ,conocía palabras de lo mas intrincadas, mas su belleza radicaba en saber explicar las cosas sin grandes palabras, todos sabían de su sapiencia , solo había que verle en su gran biblioteca, libros que estaban usados , que no eran de adorno  y nunca ví que a nadie menoscavara por no ser culto , apreciaba la sabiduría de gente de campo tanto como la del estudiado , nos solía decir con una mueca que no llegaba a ser sonrisa , pero sus ojos brillaban con diversión al decirnos: 
-Lo que es la cencia y el estudeo-  cuando en la escuela aprendíamos algo y se lo contábamos como una primicia.
Yo me perdía a menudo , me buscaban porque siempre escurría el bulto a los quehaceres de la casa, prefería leer en la oficina de mi abuelo a la que nadie entraba porque él no lo permitía , pero mi hermano mayor y yo podíamos hacerlo sin que se enojara , nunca nos dio permiso era una acuerdo tácito entre él y sus nietos.
Mi abuelo fue un gran hombre , sin estudios ni títulos ,pero sabía tanto de libros como del campo y la vida.Me enseñó que el silencio no es aburrimiento .
Era un artesano, le observaba sobando y cortando  el cuero para hacer aperos ,lazos tejidos hasta con 12 tiras de cuero. 
Trabajaba en la fragua , podaba , hacía sus propios cuchillos, las herraduras para sus caballos , utensilios para el campo y la casa , además curaba y domaba caballos sin torturarles, dedicándoles tiempo y paciencia.
Su carácter fuerte lo demostraba sin atropellar a nadie y de su boca jamás escuché una mala palabra , era imposible pillarle en una grosería o en  un grito, se le respetaba, su sola presencia imponía  y su palabra  "iba a misa".
Me enseñó a jugar al ajedrez en la galería que daba al parral  y en pleno verano con 40º a la sombra tomábamos mates amargos y calientes - porque de otra forma no sabían igual-  en un mate de plata que le acompañó hasta el final de su vida.



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